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Cortázar y la muerte de Alejandra Pizarnik

Últimas cartas entre los dos escritores argentinos

12-nov-2009 José Miguel Fernández-Layos Fernández

Dibujo de Alejandra Pizarnik - Alejandra Pizarnik
Dibujo de Alejandra Pizarnik - Alejandra Pizarnik
La muerte apareció siempre en la poesía de Alejandra. Y cada vez más en sus diarios, sus cartas, su vida. "No te quiero así, yo te quiero viva, burra", le escribió Julio.

Julio Cortázar conservó siempre todos los escritos de Alejandra Pizarnik, algunos de ellos dedicados por ella misma. Su amistad fue cada vez más intensa y más íntima. En unos de los libros de su biblioteca, apareció esta nota escrita por ella:

Julio, fui tan abajo. Pero no hay fondo".

"Julio, creo que no tolero más las perras palabras".

"La locura, la muerte. Nadja no escribe. Don Quijote, tampoco. Julio, odio a Artaud (mentira) porque no quisiera entender tan sospechosamente bien sus posibilidades de la imposibilidad".

"P.D. Me excedí, supongo. Y he perdido, viejo amigo de tu vieja Alejandra que tiene miedo de todo salvo (ahora, ¡Oh, Julio!) de la locura y de la muerte. (Hace dos meses que estoy en el hospital. Excesos y luego intento de suicidio -que fracasó, hélas)".

"P.D.- En el hospital aprendo a convivir con los últimos desechos. Mi mejor amiga es una sirvienta de 18 años que mató a su hijo”.

Vida al límite

Julio conocía el temperamento de Alejandra. En una carta a Ana María Barrenechea (en la que, entre otras cosas, negaba que La Maga estuviese basada en Alejandra) hablaba de su relación con ella:

“Nos veíamos, ella venía con frecuencia a casa donde Aurora y yo la recibíamos y la sermoneábamos por su peligrosa manera de abandonarse al azar de las circunstancias, con toda clase de riesgos que no le importaban pero que los amigos conocíamos bien”.

Carta de Cortázar

Como ángel protector, Julio le dio a Alejandra una las reprimendas más entrañables jamás escritas:

“Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte.

Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo.

El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima.

Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.

Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.”

Pero Alejandra aprovechó un permiso del psiquiátrico, y se suicidó con una sobredosis de Seconal.

Despedida de Julio

Julio se despidió de ella con dos poemas en la revista "Desquicio":

“Puesto que el Hades no existe,

seguramente estás allí,

último hotel, último sueño,

pasajera obstinada de la ausencia.

Sin equipajes ni papeles,

dando por óbolo un cuaderno

o un lápiz de color.

-Acéptalos, barquero: nadie pagó más caro

el ingreso a los Grandes Transparentes,

al jardín donde Alicia la esperaba.”

“Bicho aquí,

aquí contra esto,

pegada a las palabras

te reclamo.

Ya es la noche, vení"

Despedida de Alejandra

Dos meses después de su muerte, le llegó una carta de ella muy breve, acompañada de una foto suya tomando sol desnuda en una playa.

Julio jamás supo quién envió esa carta, o si su envío estaba previsto por la misma Alejandra.

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  • Dibujo de Alejandra Pizarnik - Alejandra Pizarnik

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